El documental orbita alrededor de una conversación con un maliense. No sabemos de dónde viene, no sabemos quién es, pero iremos entendiendo que nos habla desde alguna ciudad europea y que tenemos delante no a un hombre cualquiera, sino una voz que expresa su perplejidad. El africano habla sobre lo que ve en esta sociedad que le ha acogido: la calidad de las personas y de sus relaciones, la manera de vivir el tiempo, la sabiduría, lo sagrado… Más que revelarnos nada, parece estar recordándonos alguna cosa que quizá hayamos olvidado. Su mirada es a la vez perpleja y amorosa hacia los blancos y queda contextualizada en el momento político y social actual del occidente convulsionado.