Clorinda, vecina a Asunción, Paraguay es pequeña y está plagada de comercios, puestos y depósitos; la ciudad confluye hacia la Pasarela La Fraternidad, cuarenta metros de puente de madera, que cruza un arroyo-límite inexistente. Hay familias enteras de paseros, una suerte de casta o herencia de pesada carga. Se agrupan para una larga espera, toman mate, juegan naipes, bromean. Se mezclan los idiomas, las risas, la radio y el silencio. Se conocen desde siempre, es que desde niños ya vienen pasando. Día a día ocupados, desocupados permanentes.