Cada día cientos de hombres y mujeres, originarios de América Central, atraviesan el territorio mexicano encima de trenes de mercancías, con la esperanza de pasar la frontera de los Estados Unidos. Por el poblado de La Patrona pasa una de esas vías férreas sobre la cual circulan esos trenes. Norma, Bernarda y una decena de otras mujeres de allí, se han asignado la misión de ayudar esos inmigrantes. Cuando silba el tren ellas se apostan a lo largo de la vía con comida y agua. Tiene lugar, entonces, una escena de rara intensidad.