Amant y Aslan son perseguidos, su vida y la de su hijo están en peligro. Aislados y olvidados por el resto del mundo, sus plegarias para recibir ayuda quedan sin repuesta. En la búsqueda de una nueva vida, encomiendan su vida a Dios e intentan lo imposible. En el otro lado del mundo hay un atisbo de esperanza, un lugar en el que la diversidad es bienvenida y las cicatrices del pasado se desvanecen en el confort y la indiferencia.