Janko vuelve a casa en su pueblo natal después de varios años viviendo en Belgrado, donde estuvo trabajando por algo de dinero. Este pueblo de montaña está prácticamente desierto y la intención de Janko es la de vender su terreno e irse a trabajar a Suiza, ya que piensa que allí podrá finalmente solucionar sus problemas económicos y encontrar su lugar en el mundo. Su solitaria madre, Milica, ha deseado largamente el regreso de su hijo junto con una esposa como para formar familia, de modo que hará todo lo posible para hacer cambiar de opinión a Janko. Strahinja, un solitario habitante del desolado pueblo, un idealista, es un hombre lleno de fuerza y ganas de vivir que ayuda a Milica a intentar convencer a su hijo, pero Janko no ceja en su empeño. Está deseoso de hacer algo que asegure su futuro, incluso aunque esto implique vender la tumba de su padre.